2017 - Apr - 03
El Enemigo
A fines de 2009, en Inglaterra, tras una larga charla que entremezcló historia, vinos y desafíos, Alejandro Vigil y Adrianna Catena, la hija menor de Nicolás Catena, decidieron unir fuerzas y crear la bodega Aleanna, que luego daría a luz la línea de vinos El Enemigo y el Gran Enemigo.
 
 
(LaNacion.com.ar) A fines de 2009, en Inglaterra, tras una larga charla que entremezcló historia, vinos y desafíos, Alejandro Vigil y Adrianna Catena, la hija menor de Nicolás Catena, decidieron unir fuerzas y crear la bodega Aleanna, que luego daría a luz la línea de vinos El Enemigo y el Gran Enemigo, que muy pronto se destacó con las más altas puntuaciones recibidas de parte de los principales críticos locales y extranjeros. 
 
Tan es así que el Gran Enemigo Single Vinayard Gualtallary 2012 (Cabernet Franc) fue seleccionado como el mejor vino de la Argentina en 2016 por la revista estadounidense Wine Advocate, una de las más influyentes en el mundo del vino, con un puntaje de 98+. "Este tipo de reconocimiento nos ayuda a abrir mercados y a seguir trabajando en la idea de que la Argentina pueda presentar grandes vinos en el mundo", dice Alejandro a LA NACION.
 
Hoy, El Enemigo y el Gran Enemigo se exportan a 23 países, entre los que se destacan los Estados Unidos, Dinamarca, Perú y Brasil.
 
-¿Cómo surgió el proyecto de la bodega propia y, con ella, El Enemigo?
 
-La idea surge a fines de 2007 de la misma familia Catena que me dice: "Adrianna quiere tener un papel más protagónico en el mundo del vino y vos tenés ganas de hacer cosas nuevas, ¿por qué no potenciamos esas ganas y hacemos la prueba con El Enemigo?".
 
-¿Es decir que el nombre de la línea de vinos ya venía dado por ellos?
 
-No, el nombre nació en una noche con Nicolás Catena, charlando y discutiendo sobre los nombres de los vinos. Y se remite al primer blend que hice en la bodega, el Nicolás Catena 2001. En ese entonces, yo llevaba muy poco tiempo de trabajo y Nicolás me pidió hacer el corte para probar a ciegas con otros cortes, y ganó el mío. Entonces, en esa noche de charla, Nicolás me recuerda cómo había hecho yo ese vino y cómo lo habíamos probado a ciegas; como lo habíamos trabajado. Yo le digo: "Lo hice sin miedo". Y él me contesta: "El peor enemigo del hombre es el miedo. ¿Por qué no le ponés El Enemigo?". Y me quedé diciéndole "¿Estás seguro? El Enemigo, es muy fuerte".
 
-Es un golpe en sí mismo el nombre.
 
-Sí, es muy fuerte. A aparte hay que evangelizar, porque hay que explicar qué significa el nombre y eso es lindo también, porque la persona que sabe qué implica el nombre se lo explica al otro. Y se dio esta situación, muy interesante.
 
 
Casa Vigil se denomina el complejo que integra la casa que Alejandro comparte con su mujer María y con sus hijos María Giuliana Francesca y Juan Cruz; un pequeño restaurante, y la bodega donde se elabora el Gran Enemigo. Todo está enmarcado en un entorno rural, con frutales, olivos, vides y Álamos espigados en "la República de Chachingo", como le gusta destacar con orgullo a Alejandro.
 
-Tras vivir en El Carrizal, junto a tu esposa eligieron mudarse a Chachingo. ¿Por qué elegiste ese lugar?
 
-Vivimos once años en El Carrizal, donde cultivamos nuestro primer viñedo familiar y donde nos dedicamos al cultivo de tomate y de otras hortalizas. Cuando comenzamos a pensar en ampliar la familia nos pareció propicio acercarnos a la ciudad y en esa búsqueda encontramos Chachingo, en Maipú, un lugar donde se plantaron los primeros viñedos de Mendoza, y encontramos una comunidad hermosa, con gente extremadamente solidaria y de ahí que nos sentimos como nacidos en este paraje. Hoy, el 90% de los alimentos que ofrecemos en el restaurante lo compramos a nuestros vecinos, que son pequeños productores de la zona. Siento que el crecimiento nos debe involucrar a todos los que compartimos este espacio rural.
 
-¿Cómo llegaste a la idea de tener la bodega en tu propia casa, con la familia en un entorno rural y recibiendo allí gente que viene a visitar tu espacio?
 
-La vitivinicultura en sí es una forma de vida, que tiene un aspecto muy fuerte que es vivir en el campo. A mí me cuesta muchísimo entenderlo de otra forma. ¿Dónde más vamos a abrir nuestras puertas que en nuestra propia casa? La idea es el visitante viva un poco lo que nosotros vivimos en el día a día. Me parece que eso está muy bueno. El vivir en este entorno también es una clave para comprender que la vitivinicultura no tiene horario, que es 24 horas
 
En referencia a esa dedicación full time que requiere la viña, Alejandro recuerda que poco tiempo atrás, junto con su equipo de trabajo pasó toda una madrugada combatiendo una helada tardía que amenazaba las viñas y el trabajo de tantas jornadas al sol. "Estuvimos toda la noche prendiendo los tachos para generar calor, corriendo de un lugar para otro. Pero no me quejo en lo más mínimo, es lo que me apasiona, estoy todo el día en contacto con la viña, con la tierra y veo a mis hijos criándose en un entorno rural, es lo ideal", concluye.
 
 
 
 
 
 
 
• Doña Paula Malbec Rosé 2017
• Kaiken Ultra Malbec 2015
• Alta Vista Temis 2013
• El Obelisco en una botella
• Llega Whisky LIVE Buenos Aires
• Peñaflor y Fecovita
• 5 años de Délice
• Doña Paula en Descorchados 2018
• Sparkling Nights 2017
• Lo nuevo de Alfredo Roca
• Makká de Bodega Alto Limay
• Platos de estación en Club Tapiz
• La Goulue
• Premios para Doña Paula en AWA 2017
• Promoviendo el enoturismo
• Apostar más allá del Malbec
• 2017, una gran cosecha
• Club Tapiz en Colombia
• Alta Gama Buenos Aires
• Una gran oportunidad para el vino argentino
• Imagen superior
• Doña Paula distiguida por James Suckling
• Nueva imagen para Kaiken
• Más premios para Bianchi
• Premios para Viniterra
• Los vinos de Córdoba
• Mendoza hostil
• Pinot Noir en la Patagonia chilena
• Anclado en el malbec
• Un whisky de casi un millón de dólares
• Una bodega argentina entre las 50 mejores
• Buena cosecha en Cafayate
• Bianchi Extra Brut premiado
• Un wine bar a cielo abierto
• El Enemigo
• El whisky de los hermanos Roca